Hoy su aullido es más intenso. Y fuerte. Y corre. Corre como el viento. Corre y aúlla a la vez sin perder el aliento.
Sus patas son fuertes como robles. Se hunden en la nieve y vuelven a salir. Corre como si le persiguiera la muerte.
De nuevo aúlla. Tan intensamente que le duele la garganta, pero no importa. Quiere aullar. Lo necesita. Y corre. Corre más que nunca. Es un estado de excitación absoluta.
No es nerviosismo. Es otra cosa. Es impaciencia. Es ansia. Es necesidad. Necesidad de libertad. Y por eso corre. Corre como si le quemara el suelo. Como si el bosque desapareciera tras sus patas.
Corre para alcanzar la luna.
La luna. Tan redonda. Tan blanca. Tan brillante. La luna y sus promesas de libertad. Sus promesas de amor. Ella sabe lo que el lobo quiere. Ella sabe lo que el lobo necesita. La luna le tiene embelesado. Hipnotizado. Y el lobo corre tras ella. La luna.
La luna es su amante desnuda. Su amante impaciente. Su amante ardiente. Su amor platónico. Su necesidad. Es todo lo que quiere. El lobo. La luna. La noche.
Y por ello, el lobo persigue a la luna y aúlla a la noche mientras corre buscando la libertad prometida por su blanca amante. Por su diosa de marfil. Por su luna. Por ella, corre. Y aúlla.
miércoles, 4 de enero de 2012
martes, 27 de diciembre de 2011
La llamada del lobo.
Hoy no traigo ilustración, sino un texto escrito a partir de un sueño recurrente. Lo he trasladado al papel (digital) lo mejor que he podido. Espero que os guste.
LA LLAMADA DEL LOBO
Es de noche y es una noche fría. El aire helado quema mi garganta. Jadeo. Suspiro. Veo el vaho que sale de mis fosas nasales. Estoy corriendo y siento calor. Y frío. Y me gusta.
Huelo la sangre y corro aún más. Mis pulmones están al límite. Mis pies están fríos por la nieve y el hielo. Pero sigo corriendo. La huelo. La sangre.
Oigo su respiración. Está más cansada que yo. Mi presa. Jadea incesantemente y su respiración es entrecortada. Está al límite.
De repente me doy cuenta. No tengo pies, sino zarpas. No tengo nariz, sino hocico. Corro a cuatro patas, no a dos. Mi lengua cuelga de mi boca abierta. Soy un lobo. Soy el lobo.
Voy corriendo esquivando árboles y matorrales. Mis patas se hunden en la nieve una y otra vez. Pero no paro porque huelo la sangre. Su sangre. Mi presa.
Mi boca tiene un sabor agrio y metálico, pero también dulce. El sabor de la sangre. Su sangre. Y la mía se calienta aún más. Acelero al límite de mis fuerzas.
Mis músculos parecen incansables. Están muy doloridos, pero el olor y el sabor me impiden parar. El olor y sabor de su sangre. Ya casi es mía. Está más cansada que yo. Está herida. Yo la he herido. Ya casi es mía.
Miro hacia arriba y veo una luz redonda y grade. La luna. Y ella me ve a mí. De repente siento miedo. Y atracción. Odio y amo a la luna de una manera grotesa. Pero sigo corriendo. Ella me llama más que la luna ahora mismo. Ella. Mi presa. Ya casi es mía.
Ya la veo. Su olor es más fuerte si cabe. Su sangre me llama con más fuerza. Y mi boca se hace agua. Su sabor se intensifica. Y su olor…su sangre…ese olor impregna todo. Me ciega. No puedo más. Pero sigo. La tengo. Pocos metros. Ya casi. Doy un último acelerón. Salto. Muerdo. Araño. Agarro. Grita. Mía. Y la luna brilla. Y yo aullo. A la luna. A la noche. Al frío. Es mi presa. Su sangre. Y su olor...
LA LLAMADA DEL LOBO
Es de noche y es una noche fría. El aire helado quema mi garganta. Jadeo. Suspiro. Veo el vaho que sale de mis fosas nasales. Estoy corriendo y siento calor. Y frío. Y me gusta.
Huelo la sangre y corro aún más. Mis pulmones están al límite. Mis pies están fríos por la nieve y el hielo. Pero sigo corriendo. La huelo. La sangre.
Oigo su respiración. Está más cansada que yo. Mi presa. Jadea incesantemente y su respiración es entrecortada. Está al límite.
De repente me doy cuenta. No tengo pies, sino zarpas. No tengo nariz, sino hocico. Corro a cuatro patas, no a dos. Mi lengua cuelga de mi boca abierta. Soy un lobo. Soy el lobo.
Voy corriendo esquivando árboles y matorrales. Mis patas se hunden en la nieve una y otra vez. Pero no paro porque huelo la sangre. Su sangre. Mi presa.
Mi boca tiene un sabor agrio y metálico, pero también dulce. El sabor de la sangre. Su sangre. Y la mía se calienta aún más. Acelero al límite de mis fuerzas.
Mis músculos parecen incansables. Están muy doloridos, pero el olor y el sabor me impiden parar. El olor y sabor de su sangre. Ya casi es mía. Está más cansada que yo. Está herida. Yo la he herido. Ya casi es mía.
Miro hacia arriba y veo una luz redonda y grade. La luna. Y ella me ve a mí. De repente siento miedo. Y atracción. Odio y amo a la luna de una manera grotesa. Pero sigo corriendo. Ella me llama más que la luna ahora mismo. Ella. Mi presa. Ya casi es mía.
Ya la veo. Su olor es más fuerte si cabe. Su sangre me llama con más fuerza. Y mi boca se hace agua. Su sabor se intensifica. Y su olor…su sangre…ese olor impregna todo. Me ciega. No puedo más. Pero sigo. La tengo. Pocos metros. Ya casi. Doy un último acelerón. Salto. Muerdo. Araño. Agarro. Grita. Mía. Y la luna brilla. Y yo aullo. A la luna. A la noche. Al frío. Es mi presa. Su sangre. Y su olor...
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Segundo paso en la evolución.
Hoy os traigo otro paso (para mí de gigante) en la ilustración del chupacabras este o lo que sea. Aunque aún le faltan un buen par de cosas, estoy bien contento con el resultado y el descubrimiento de cierta propidedad de capa me ha hecho muy feliz.
Ala, salud y buenos alimentos!
Ala, salud y buenos alimentos!
martes, 15 de noviembre de 2011
Trabajando en bicharracos
Gracias a los primigenios, el frío ha llegado, o al menos, algo parecido. Al fín se puede dormir tapado, del tirón, sin dar demasiadas vueltas y acurrucao en el asobine mañanero...
...otra cosa que me trae el frío son ganas de ponerme a currar con el mac. Poner la lámpara hacia arriba, que ilumine de forma agradable, poner una peli de fondo (que me gusten los diálogos, como "Clerks") o buena música y dedicarle unas horas al tema.
Llevo ya un par de días (o tres) limpiando y dándole vida a este boceto (que ya no lo es tanto). Le falta bastante por delante, pero por ahora, me va gustando y quería compartirlo. Espero que el trailer os guste y la película, aún más.

P.D: menudo simil, eh? soy un máquina...
...otra cosa que me trae el frío son ganas de ponerme a currar con el mac. Poner la lámpara hacia arriba, que ilumine de forma agradable, poner una peli de fondo (que me gusten los diálogos, como "Clerks") o buena música y dedicarle unas horas al tema.
Llevo ya un par de días (o tres) limpiando y dándole vida a este boceto (que ya no lo es tanto). Le falta bastante por delante, pero por ahora, me va gustando y quería compartirlo. Espero que el trailer os guste y la película, aún más.

P.D: menudo simil, eh? soy un máquina...
martes, 8 de noviembre de 2011
Making the tablet!
Ayer, gracias a un buen empujón, me dediqué a meterle caña a la tableta más mala de la historia, que como se dice aquí: "falla más que un escopetilla caña". Por cicatero en su momento, ahora me arrepiento, pero bueno, una wacom pronto caerá (la cintiq, sueño dorado, tendrá que esperar….mucho).
En fin. Este primero, el bicho verde, está hecho directamente a tableta, trazos, colores y bla bla bla…(es una especie de orco porque llevaba puesta mi coletilla de troll, como dice un amigo mío) y se me ocurrió.

Este, por otro lado, el dibujo es escaneado, el resto, tableta. Lo subí en blanco y negro hace tiempo y prometí color, y aquí está. "El pueblo de la oscuridad", de Robert E. Howard (he dicho ya que me he enamorado de este tío?), un pueblo primitivo de pequeños cabroncetes viperinos que metían caña a todo lo que se movía y adoraban a algún dios primigenio.

Se que no es mucho, pero coño, después de tanto tiempo y con tableta, estoy bastante contento.
Pronto, más, no se si mejor, peor más, seguro.
(Gracias por su atención)
En fin. Este primero, el bicho verde, está hecho directamente a tableta, trazos, colores y bla bla bla…(es una especie de orco porque llevaba puesta mi coletilla de troll, como dice un amigo mío) y se me ocurrió.

Este, por otro lado, el dibujo es escaneado, el resto, tableta. Lo subí en blanco y negro hace tiempo y prometí color, y aquí está. "El pueblo de la oscuridad", de Robert E. Howard (he dicho ya que me he enamorado de este tío?), un pueblo primitivo de pequeños cabroncetes viperinos que metían caña a todo lo que se movía y adoraban a algún dios primigenio.

Se que no es mucho, pero coño, después de tanto tiempo y con tableta, estoy bastante contento.
Pronto, más, no se si mejor, peor más, seguro.
(Gracias por su atención)
lunes, 7 de noviembre de 2011
Los lunes y los zombies.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Diez años, rotuladores, orcos y pinturas.
Corría el año 2001, previo estreno de "El señor de los anillos" y un coleccionable de Warhammer llegó a los kioskos. El primer fascículo (que compré dos veces) traía unos 4 orcos creo, con pinturas básicas y pincel.
Recuerdo perfectamente las tardes que terminaba de estudiar, lo quitaba todo, preparaba la mesa, el agua, la bandeja de corcho que traía los botes de pintura y me ponía a pintar esuchando el disco "mutter" de Rammstein, que me lo había grabado un colega.
Un año después también salió un fascículo de figuras, pero con los diseños de las pelis…no molaban tanto.
Como no tenía un penique, acabé dibujando y coloreando con rotuladores carioca (clásico entre clásicos) y éste parece ser que sobrevivió y lo escaneé (el escáner de mi hermana, que maravilla entonces).
Ahí dejo la magia de mis cariocas...
Recuerdo perfectamente las tardes que terminaba de estudiar, lo quitaba todo, preparaba la mesa, el agua, la bandeja de corcho que traía los botes de pintura y me ponía a pintar esuchando el disco "mutter" de Rammstein, que me lo había grabado un colega.
Un año después también salió un fascículo de figuras, pero con los diseños de las pelis…no molaban tanto.
Como no tenía un penique, acabé dibujando y coloreando con rotuladores carioca (clásico entre clásicos) y éste parece ser que sobrevivió y lo escaneé (el escáner de mi hermana, que maravilla entonces).
Ahí dejo la magia de mis cariocas...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
